El escuadrón de la muerte es una película de Edmund Goulding que constituye, en cierta medida, un remake de la película pre-Code del mismo título de 1930 dirigida por Howard Hawks. De alguna manera su relato persigue ese cine bélico sobre aviadores idealistas en la Primera Guerra Mundial, como ocurre en Los ángeles del infierno (Hughes, 1930). Y como drama bélico ofrece un par de actuaciones decentes de Errol Flynn y David Niven como los pilotos condenados, pero, en general, me parece un remake convencional que nunca escapa de las pretensiones antibelicistas ni de las secuencias aéreas repetitivas, dejándome con la sensación a veces de que Goulding no le pone demasiado empeño a lo que pretende narrar sobre los horrores de la beligerancia.
La trama, ambientada en la base de un escuadrón de la Royal Flying Corps durante la Primera Guerra Mundial en 1915, sigue las vicisitudes del capitán Courtney, el líder de un escuadrón que junto a su buen amigo Scotty regresa de ejecutar misiones de bombardeo al amanecer, mientras cuestiona las órdenes de los superiores que traen a pilotos jóvenes sin experiencia en combate para reemplazar a los soldados caídos.
En términos generales, esta premisa se establece en principio desde las fórmulas genéricas que se encuentran, por lo regular, en ese drama bélico sobre pilotos frustrados que interrogan el valor del heroísmo y ponen en duda el llamado del deber.
Sin embargo, el argumento se vuelve irregular porque, entre otras cosas, sufre de un guion errático que no se toma la molestia de desarrollar a los personajes lejos de las descripciones que funcionan para sustentar sus motivaciones como pilotos, a menudo reduciendo sus acciones a una circularidad de situaciones que sufren de una falta de ritmo cuando se distribuyen entre diálogos a puerta cerrada y misiones aéreas en los aviones.
Por esta razón, no me queda más remedio que permanecer en un lapso de abulia al observar las conversaciones entre Courtney y Scotty sobre las decepciones personales frente a la guerra; las discusiones de Courtney con su jefe, el mayor Brand, sobre las debilidades estratégicas de las misiones; las reuniones de Courtney con sus amigos mientras toman tragos en el bar en medio de una celebración fatalista; las duras decisiones tomadas por Courtney para aceptar a los pilotos inexpertos; el despegue de Courtney desde el aeródromo para pilotar su avión y comandar a su escuadrón de aviones de combate para acabar con el malvado alemán Von Richter.
La narrativa avanza de manera mecánica, repitiendo patrones predecibles: las bajas inevitables, las borracheras fatalistas en el mesa, el honor en el aire entre los combatientes con bufandas y el ciclo interminable de órdenes absurdas desde la retaguardia.
A pesar de estos clichés, la actuación de Flynn me resulta particularmente convincente al interpretar a Courtney como un comandante honesto y rebelde que desafía las órdenes de los jefes, pero su carisma habitual no logra disimular la superficialidad del arco de su personaje. Niven, por su parte, aporta su singular presencia para mostrar las vulnerabilidades de Scotty como el amigo preocupado, aunque este carece de conflicto interno. Con estos actores, Goulding subraya un comentario que busca criticar la futilidad de la guerra y el costo humano de las decisiones de mando, aunque opta por un tono idealizado que se olvida de profundizar en las cicatrices psicológicas o en las contradicciones morales que hay detrás de las estructuras de poder militar.
La dirección de Goulding, por lo menos, consigue depositar algunas virtudes en el vestuario de los uniformes militares, las modalidades del encuadre móvil y los efectos especiales prácticos que hay en las secuencias de combate aéreo donde los pilotos luchan en las nubes. También permite que la música de Max Steiner se escuche en algunas escenas. Estos elementos, por desgracia, son insuficientes para evitar que la película se vuelva aburrida y se estrelle al frecuentar lugares comunes.
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Título original: The Dawn Patrol
Duración: 1 hr. 43 min.
País: Estados Unidos
Director: Edmund Goulding
Guion: Seton I. Miller, Dan Totheroh, John Monk Saunders
Música: Max Steiner
Fotografía: Tony Gaudio
Reparto: Errol Flynn, David Niven, Basil Rathbone, Donald Crisp
Calificación: 5/10






