Código negro es una película en la que Steven Soderbergh, como director especializado en tramas de coral con unos repartos amplios, recupera la poética del espionaje de una manera un poco similar a lo que había mostrado anteriormente en la mediocre Haywire (2011). En tan solo hora y media, es un thriller que ofrece unos cuantos momentos con la presencia sofisticada de Michael Fassbender, pero, en general, los personajes dialogan más de lo necesario y, a veces, me dan la sensación de que casi no se sabe de ellos fuera de la trama de mentiras, traición y parejas, con una ausencia de gancho que le pasa factura a lo que se pretende narrar sobre el contradictorio mundo de los espías. El argumento relata la existencia de George Woodhouse, un oficial de inteligencia británico que asume la misión de investigar por su cuenta a los posibles traidores dentro de la agencia que han filtrado la información de un software clasificado llamado Severus, a partir de las sospechas que levanta el comportamiento de su esposa Kathryn (que también trabaja con él en la agencia) y los colegas a los que invita a cenar a su casa en una noche cualquiera. En términos generales, la narrativa del guion de David Koepp estructura el barullo sobre la fórmula básica del género de espías, en la que el agente investiga las pistas como un detective para hallar a los culpables y hace preguntas para tratar de deducir el rompecabezas, del MacGuffin que impulsa las pesquisas. Hasta cierto punto, hay algo de intriga cuando el espía que sabe demasiado interroga a los distintos especialistas. Hay rastreos por satélites, negociaciones con oligarcas rusos, agentes asesinados misteriosamente, conversaciones extraoficiales, programas informáticos, pruebas de polígrafos. Todo está calculado dentro de la ecuación del drama de espías. El problema fundamental, no obstante, es que hay una falta notable de fuerza que se amplifica, entre otras cosas, porque los personajes carecen de un desarrollo ajustado y, por lo regular, sus acciones se reducen a unas discusiones a puerta cerrada que no revelan nada sustancioso más allá de las situaciones triviales que se arreglan sobre el epicentro descriptivo del MacGuffin que estira el conflicto sin ser demasiado relevante. La circularidad de conflictos me induce a razonar lo suficiente como para saber que, en sus inquietudes hitchcockianas, Soderbergh opta por colocar a los personajes en una zona convencional en la que, a menudo, casi todo se resuelve con giros apresurados y ciertos facilismos, sin preocuparse por añadirle algo de profundidad al sentido de ironía que se halla detrás del campo dialógico. Los diálogos intentan ser ingeniosos, como ocurre en otros filmes del director, pero aquí se sienten forzados. Apenas se dispara una pistola en el clímax. Por lo menos, la actuación de Fassbender me resulta convincente porque, otra vez, emplea su expresividad contenida para interpretar, con la mirada y el rostro estoico, a un espía sinuoso, calculador, reservado, que esconde todo un pasado de misiones arriesgadas detrás de la ropa elegante y los lentes gruesos, en un arquetipo de espías que tiene potencial de franquicia. Cate Blanchett, por su parte, aporta glamour y carisma, pero su Kathryn carece de complejidad, quedando más bien como un accesorio cosmético. La química entre ambos, esencial para vender el comentario central sobre dilemas éticos y lealtad matrimonial, es, cuanto mucho, decente. A nivel estético, quizás lo más interesante es el ejercicio de estilo con el que Soderbergh, quien también funge como editor y director de fotografía, imprime su sello característico sobre una puesta en escena que goza de encuadres precisos, escenarios elegantes, iluminación resplandeciente, colores fríos y un ritmo cohesionado. Esto se complementa, asimismo, con una correcta banda sonora de su colaborador, David Holmes. Sin embargo, sospecho que este thriller de Soderbergh termina siendo un esfuerzo superficial sobre la confianza entre espías, uno que es incapaz de enganchar o de emocionar en sus 93 minutos.
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Título original: Black Bag
Duración: 1 hr. 33 min.
País: Reino Unido
Director: Steven Soderbergh
Guion: David Koepp
Fotografía: Steven Soderbergh
Reparto: Michael Fassbender, Cate Blanchett, Tom Burke, Pierce Brosnan, Marisa Abela, Naomie Harris, Regé-Jean Page