Jonas Åkerlund, exbaterista de Bathory y veterano director sueco de videoclips, dirige Señores del caos con credenciales que, en teoría, deberían garantizar cierta autenticidad. Su película intenta funcionar, en cierta medida, como un retrato ficcionalizado de la escena cultural del black metal noruego de principios de la década de 1990, así como también un biopic sobre el músico y cofundador de la influyente banda Mayhem, Øystein "Euronymous" Aarseth. Está adaptada del libro homónimo escrito por Michael Moynihan y Didrik Søderlind. Pero su narrativa plomiza de terror biográfico se convierte en un ejercicio de sensacionalismo que, debajo de la rabia juvenil, trivializa el caos como pose antisocial mientras el black metal queda como chiste de mal gusto.
La trama se ambienta a finales de los 80 y sigue a Euronymous como un joven guitarrista que lidera Mayhem —la primera banda del black metal de Noruega— con el bajista Necrobutcher, el baterista Hellhammer y el vocalista sueco con rasgos suicidas llamado Dead, en los días en que hacen conciertos clandestinos frente a fanáticos endemoniados y ejecutan actos de vandalismo, pero cuyo núcleo se desequilibra con la llegada del siniestro vocalista de Burzum, Varg Vikernes, que desafía su liderazgo.
Esta premisa, en un principio, me resulta interesante por la manera electrizante en que Åkerlund mezcla drama biográfico con la comedia negra y el terror psicológico en el contexto de una subcultura musical, con el fin de explorar las facetas oscuras de los integrantes de Mayhem. El problema fundamental, no obstante, es que el guion no se toma la molestia de amplificar el desarrollo de los personajes más allá de los cuadros descriptivos que sujetan sus motivaciones y, a menudo, opta por colocarlos en una serie de situaciones reiterativas que no conducen a ninguna parte entre diálogos banales y secuencias previsibles. Esto tiene como resultado una inercia expositiva que me aburre a perpetuidad.
En todas las escenas, Åkerlund adopta un tono errático que se deja sentir en medio de las fiestas de locura y sexo, la rebeldía juvenil, la brutalidad vandálica, la quema de iglesias, la rivalidad tóxica, el horror de explotación. Los momentos de burla condescendiente se alternan con secuencias de violencia gráfica alargadas hasta el hartazgo.
El black metal aparece como ruido de fondo con el objetivo de interrogar la estetización de los metaleros al mostrarlos solo como posers privilegiados de clase media que se refugian en las tendencias violentas como causa de nihilismo performativo, es decir, la forma en la que los artistas de rock metálico suelen fingir ser antisistema para encajar con el estereotipo cultural e ideológico de su movimiento—el racismo, el nacionalismo, el socialismo, la homofobia, el paganismo y el satanismo— , así como la voluntad de poder traducir las líricas mediante acciones violentas. En pocas palabras, habla sobre las consecuencias de unos adolescentes inmaduros que se pasan de la raya entre crimen y asesinato.
La actuación de Rory Culkin es decente cuando interpreta a Euronymous como un chico que finge ser un metalero rebelde para mantener las apariencias. Emory Cohen, por su parte, aporta algunos matices para mostrar a Varg como un fanático inseguro y casi patético con delirios de grandeza, aunque es reducido a un villano de turno que raya en lo caricaturesco. Entre ambos, Sky Ferreira hace de accesorio cosmético al interpretar a una chica cuya única función es humanizar a Euronymous y aportar una subtrama romántica.
En términos generales, la dirección de Åkerlund trata de demostrar algunas virtudes estéticas con unos cuantos planos ambiguos fotografiados por Pär M. Ekberg, y asume decisiones acertadas sobre la reproducción de la época y el diseño de vestuario. También permite que la música reproduzca algunos de los temas emblemáticos del black metal. Estos elementos logran que su película capte con autenticidad los orígenes del black metal noruego, pero, desgraciadamente, no son suficientes para elevar el pulso de una propuesta aburrida y fatigosa sobre el marketing de la maldad de los metaleros.
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Título original: Lords of Chaos
Duración: 1 hr. 58 min.
País: Reino Unido
Director: Jonas Åkerlund
Guion: Dennis Magnusson, Jonas Åkerlund, Michael Moynihan, Didrik Søderlind
Música: Sigur Rós
Fotografía: Pär M. Ekberg
Reparto: Rory Culkin, Emory Cohen, Sky Ferreira, Jack Kilmer, Anthony De La Torre
Calificación: 5/10






