La trama sigue a Sid y Bronco, dos agentes de élite que son contratados por la abogada Rachel Wild para recuperar mil millones de dólares robados por un empresario corrupto llamado Manny Salazar, mientras preparan una operación de extracción en la isla del multimillonario como una medida de escape por si falla la negociación de la deuda.
En general, esta premisa estructura el relato desde las fórmulas del cine de acción y el thriller de aventura internacional, donde los agentes secretos realizan la misión haciendo uso de sus habilidades especiales para iniciar una campaña de sabotaje, soborno y engaño antes de enfrentar a los enemigos con pistola en mano.
Sin embargo, el guion no se toma la más mínima molestia de desarrollar a los personajes y, a menudo, opta por reducir sus acciones a una serie de situaciones explicativas que nunc evade las demandas expositivas de los diálogos, donde básicamente se habla más de lo necesario para justificar el conflicto.
Esto, por definición, me invita a permanecer en un estado de abulia al ver las operaciones secretas de Bronco y Sid para desestabilizar con facilidad los negocios del villano megalómano Salazar; las estrategias de Sid y Bronco con su equipo cuando adquieren un arsenal de armas y vehículos para preparar los distintos planes de contingencia para evacuar a Rachel; la captura de Rachel luego de la victoria legal sobre la incautación de activos de Salazar; la misión nueva de Sid y Bronco para rescatar a Rachel improvisando sobre vías alternativas de escape. Hay conversaciones sobre mentiras, clientelismo, finanzas, corrupción corporativa. Pero el barullo del plan de recuperación se convierte en una escalada de violencia gratuita y coloquios insulsos que solo conducen a secuencias de acción predecibles.
Los giros argumentales se anuncian con anticipación, y los supuestos "momentos ingeniosos" caen en la redundancia. Además, el asunto se ve atropellado por una falta de ritmo que se videncia a lo largo de esa duración de 98 minutos que pretende ser ágil, pero cuya instancia en explicar cada paso del plan genera un efecto contrario: lentitud intermitente seguida de resoluciones precipitadas en la que los agentes resuelven el problema sin muchas dificultades cuando eliminan a los enemigos.
Al margen de esto, Cavill y Gyllenhaal demuestran cierta pericia física para las escenas de acción, además de mostrar cierta sinergia como el dúo de especialistas carismáticos que, en su camaradería masculina, hablan en tono sarcástico sobre la logística de la misión; aunque sus personajes —Sid y Bronco— permanecen como arquetipos vacíos: versiones genéricas de esos antihéroes de Ritchie que intercambian insultos juguetones sin transmitir nada sorpresivo. Eiza González, por su parte, sufre el peor tratamiento: su personaje es una “mujer empoderada" que pronuncia declaraciones sin que el guion le otorgue agencia fuera del rasgo estereotipado que la deja de accesorio femenino.
Técnicamente, la dirección de Ritchie deposita su mayor eficacia en el vestuario elegante, los escenarios exótico-sofisticados y algunas modalidades del encuadre móvil para dinamizar las secuencias de acción con efectos prácticos. Hay cierto desempeño en lo que Ritchie trata de hacer aquí, pero, en última instancia, es insuficiente para extraer algo de potencia de una película superficial que carece de riesgo antes de perderse entre explosiones, persecuciones y tiroteos mecánicos.
Streaming en:
Título original: In the Grey
Duración: 1 hr. 38 min.
País: Reino Unido
Director: Guy Ritchie
Guion: Guy Ritchie, Paul Tamasy, Eric Johnson
Música: Christopher Benstead
Fotografía: Ed Wild
Reparto: Jake Gyllenhaal, Henry Cavill, Eiza González, Kristofer Hivju, Rosamund Pike, Carlos Bardem
Calificación: 5/10






