La trama se sitúa entre dos líneas que avanzan en paralelo. Primero en el presente, grisáceo y sucio, donde sigue a Nick, un escritor y experto en literatura dantesca al que un capo mafioso recluta para autenticar y robar el supuesto manuscrito original de la Divina Comedia hallado en el Vaticano, mientras lo acompaña un sicario desquiciado que elimina con su pistola a todo sospechoso. Y segundo en el siglo XIV, donde un joven Dante Alighieri lucha por escribir su obra maestra mientras recibe los consejos de un sabio y se enamora de Gemma Donati. Esta premisa, estructurada entre dos temporalidades, posee cierta originalidad al mostrar el asunto del autor torturado a través de una mezcla entre el drama, el suspenso, el misterio y el cine gansteril.
El problema fundamental, no obstante, es que el guion pocas veces se toma la molestia de ampliar el desarrollo del protagonista lejos del marco descriptivo que impulsa sus motivaciones, además de que opta por presentar sus acciones sobre una circularidad de situaciones previsibles que giran en torno a los diálogos expositivos y los encuentros violentos a la hora pautada. En este sentido, la narrativa pierde el gancho en cada una de las escenas que se reducen a la conversación de Nick en la oficina del jefe Joe Black y el matón Louie; la crisis existencial de Dante al confesar al filósofo y mentor Isaiah las frustraciones que le impiden finalizar su obra; la investigación de Nick para confirmar la autenticidad del manuscrito mientras tiene una relación con Giulietta; la discusión de Dante con el Papa Bonifacio VIII en una iglesia antes de exiliarse; la paranoia de Nick al matar a los que pretenden obtener el manuscrito centenario mientras es buscado por un asesino.
El relato de Nick se vuelve circular y bastante aburrido porque Schnabel, pintor convertido en cineasta de artistas atormentados, parece aquí solo empeñado en mostrar los claroscuros del artista sobre la idea de que el arte, la avaricia, el pecado, el tormento y la inmortalidad se repiten a través de los siglos como una especie de dimensión determinista. Esta síntesis discursiva, por defecto, tiene cierta coherencia al establecer el paralelismo entre el poeta medieval y el escritor moderno, donde la codicia que convierte la cultura en mercancía y la búsqueda de significado se presentan como necesarias para la creación de la obra artística. Pero abandona la profundidad por la pretensión de Schnabel de reducir el material a base de un didactismo pesado y monólogos inanes que solo revelan obviedades sin responder a sus interrogantes.
Al margen de esto, la actuación de Oscar Isaac ofrece algunos momentos que manifiestan la psicología de los dos personajes que interpreta, aunque su Dante resulta hierático y poco convincente, mientras que su Nick posee un cinismo que es simplemente soso. Gerard Butler suele acompañarlo en una interpretación exagerada de asesino parlanchín y cura inmisericorde. El resto del reparto conformado por Gal Gadot, John Malkovich, Al Pacino y hasta Martin Scorsese es olvidable en sus apariciones breves.
En términos generales, la dirección de Schnabel deposita su mayor eficacia en el uso del encuadre móvil, los decorados de dos épocas distintas, el sonido diegético y, ante todo, las atmósferas fotografiadas a color y en blanco y negro por Roman Vasyanov con cierta proeza compositiva. Estos elementos le otorgan consistencia a la puesta en escena, pero, por desgracia, solo sirven como accesorios cosméticos, de una película gansteril bastante vacua que se diluye en digresiones literarias.
Streaming en:
Título original: In the Hand of Dante
Duración: 2 hr. 30 min.
País: Estados Unidos
Director: Julian Schnabel
Guion: Julian Schnabel, Louise Kugelberg
Música: Benjamin Clémentine
Fotografía: Roman Vasyanov
Reparto: Oscar Isaac, Gal Gadot, Gerard Butler, John Malkovich, Louis Cancelmi, Franco Nero, Martin Scorsese, Jason Momoa, Al Pacino
Calificación: 5/10






