Las crónicas de Narnia: La travesía del viajero del Alba es una película de Michael Apted que constituye, entre otras cosas, la tercera entrega en la saga cinematográfica basada en los libros infantiles escritos por C.S. Lewis, luego de Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el ropero (Adamson, 2005) y Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian (Adamson, 2008). Como secuela, debo decir, cuenta con efectos visuales que adornan de forma decente su aventura fantasiosa de capa y espada, pero se ve estropeada por una narrativa mediocre que se hunde en mares inconsistentes, dejándome con la sensación de que le falta el encanto necesario para mantenerse fiel al espíritu del material original imaginado por Lewis.
La trama, ubicada tres años después de la antecesora, sigue a Edmund y Lucy Pevensie cuando regresan a Narnia, acompañados ahora de su irritante primo Eustace, con la finalidad de unirse al rey Caspian a bordo del barco El Viajero del Alba, en un largo viaje por el océano desconocido para rescatar a los siete Señores de Narnia que se han perdido por una extraña maldición que hechiza a toda una isla con una niebla verde de espectros.
En general, esta premisa estructura la narrativa sobre las fórmulas convencionales de la fantasía épica de capa y espadas, donde los aventureros valientes se enfrentan a calamidades durante el viaje poco antes de descubrir objetos valiosos para vencer al mal. Sin embargo, el guion no se toma la molestia de desarrollar a los personajes más allá de las descripciones triviales que soportan sus motivaciones, manteniéndolos en una superficie de situaciones predecibles que opta por reducir los encuentros a diálogos al aire libre en el barco y la exploración de islas que solo funciona para impulsar la acción.
Esto tiene como resultado una ausencia de cohesión que debilita las subtramas que se distribuyen entre los dotes de mando de Caspian para liberar con su tripulación a unos esclavos en un pueblo costero antes de recibir una espada legendaria; las inseguridades de Lucy que se reflejan cuando es secuestrada por los Dufflepuds invisibles y halla un hechizo de visibilidad en la mansión de un mago; la transformación de Eustace en un dragón luego de tocar el oro en un estanque mágico; la llegada del grupo a la isla en la que se topan con una estrella que desciende del cielo.
Todas estas escenas, por lo regular, avanzan a un ritmo inconsistente que solo consigue que el relato de mayoría de edad pierda su lado mágico para sintetizar sus metáforas sobre la fe, la tentación y la voluntad, volviéndose bastante genérico cerca del clímax en el que los héroes enfrentan a la serpiente y la niebla en medio de una tormenta para resolver el conflicto. La poca emotividad se halla, a mi parecer, en el epílogo en el que los protagonistas se despiden del león Aslan y de la tierra prometida en una playa hermosa.
Las actuaciones también presentan algunos defectos expresivos. Ben Barnes, quien ya mostraba limitaciones en la entrega anterior, ofrece una performance plana y carente de carisma como Caspian. Georgie Henley y Skandar Keynes repiten sus roles con una madurez forzada que no convence. Will Poulter, por su parte, se roba sus escenas como el niño malhumorado que descubre el valor de la amistad, aunque es es víctima de un guion que convierte a Eustace en una caricatura.
Apted, por lo menos, logra encuadrar a sus actores en una puesta en escena que destaca sus valores de producción en el diseño de vestuario, los decorados ambiciosos y, ante todo, los efectos especiales que renderizan los bosques místicos, las islas fantásticas y las criaturas mitológicas de Narnia. Apted también permite que la banda sonora de David Arnold contenga algunos arreglos emotivos cerca del final. Nada de esto, por desgracia, evita que esta fantasía épica se sienta como una travesía hacia lo aburrido.
Streaming en:
Título original: The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader
Año: 2010
Duración: 1 hr. 53 min.
País: Estados Unidos
Director: Michael Apted
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely, Michael Petroni
Música: David Arnold
Fotografía: Dante Spinotti
Reparto: Ben Barnes, Skandar Keynes, Georgie Henley, William Moseley, Anna Popplewell, Will Poulter, Tilda Swinton, Liam Neeson (voz)
Calificación: 5/10





