Los últimos días de Pompeya es una película muda de Eleuterio Rodolfi y Mario Caserini que representa, en cierta medida, una adaptación al cine de la novela homónima de Edward Bulwer-Lytton publicada en 1834 —una de las dos adaptaciones diferentes del mismo libro producidas en Italia en 1913—, que describe los días previos a la erupción del monte Vesubio en Pompeya en el año 79 d.C. Como épica muda busca narrar las intrigas amorosas y políticas en medio del caos de Pompeya, pero, a pesar de los efectos especiales, tropieza con una narrativa rígida y teatralizada que carece de impacto melodramático, en una hora y media que avanza como una cuadriga sin caballos en el coliseo. Su argumento sigue a Glauco, un noble pompeyano que lleva una relación amorosa con una dama llamada Ione y que, tras comprar a una esclava ciega maltratada que se enamora de él conocida como Nidia, se enfrenta a los dilemas morales que ocurren cuando Arbaces, el sumo sacerdote egipcio que está decidido a conquistar a Ione, lo incrimina por el asesinato de su discípulo, bajo la muchedumbre en la ciudad de Pompeya. En general, esta premisa sencilla establece las pautas de una estructura narrativa que, en principio, ajusta las fórmulas tempranas del cine péplum de carácter épico e histórico, donde un personaje heroico y romántico trata salvar a la damisela en peligro en un lugar de injusticias. Sin embargo, el guion adolece de una falta de desarrollo de los personajes cuando los mantiene en una zona acomodaticia de escenas descriptivas para construir las motivaciones que impulsan el conflicto, a menudo en un epicentro de situaciones predecibles que debilita sus acciones entre tanta exposición melodramática. Estos inconvenientes, por añadidura, le pasan factura a las escenas que se presentan sobre el triángulo amoroso de Glauco, Ione y Nidia; las maquinaciones del resentido Arbaces al ejercer su poder despótico para destruir moralmente a su rival Glauco; la falsa acusación que recae sobre Glauco cuando Arbaces comete un crimen a escondidas; la disposición de Nidia para revelar la verdad y salvar a Glauco; la condena pública en la que el pueblo exige que Glauco sea arrojado a los leones. Detrás del triángulo amoroso hay acusaciones falsas, pociones mágicas, lucha de gladiadores, cultos en el templo de Isis, tragedias románticas y hasta juicios en la arena. Pero estos elementos, ya de por sí convencionales en la literatura decimonónica, se muestran aquí con una lentitud exasperante y una ausencia casi total de tensión dramática, que no logra cohesionar el conjunto narrativo en sus partes. Las actuaciones, entre otras cosas, agravan estos problemas porque se caracterizan por un histrionismo excesivo, en unas escenas que suceden como cuadros vivientes, con intérpretes que gesticulan de manera exagerada y permanecen estáticos, como si se tratara de una representación teatral filmada. Fernanda Negri Pouget ofrece momentos de mayor intensidad al utilizar su registro expresivo para interpretar a Nidia como una esclava ciega enamorada en secreto, aunque incluso ella sucumbe al histrión. Los actores, en particular Ubaldo Stefani y Antonio Grisanti, se reducen a interpretar arquetipos planos: el héroe honesto y el villano maquiavélico, sin matices psicológicos que los hagan interesantes. A pesar de esto, Rodolfi consigue incorporar algunas de sus proezas estéticas, en una puesta en escena que se aprovecha propiedades como el sobreencuadre, la elipsis, el plano general, el montaje paralelo, el diseño de vestuario, la reconstrucción de escenarios, el uso de numerosos extras y, ante todo, los efectos visuales que funcionan cerca del clímax para dramatizar la erupción del Vesubio y la destrucción pompeyana mientras cunde el pánico en medio de la lluvia de cenizas. Estas características logran, en última instancia, que esta película sea como un documento histórico para estudiar los orígenes del cine épico italiano y las producciones sobre el catastrófico suceso; pero son insuficientes para elevar el tono apresurado y plúmbeo de su epopeya apocalíptica.
Streaming en:
Título original: The Last Days of Pompeii (Gli ultimi giorni di Pompei)
Año: 1913
Duración: 1 hr. 27 min.
País: Italia
Director: Eleuterio Rodolfi, Mario Caserini
Guion: Mario Caserini
Música: N/A
Fotografía: Marius Panduru
Reparto: Fernanda Negri Pouget, Eugenia Tettoni Fior, Ubaldo Stefani, Antonio Grisanti,
Calificación: 5/10






