En El ser querido, el director español Rodrigo Sorogoyen recurre otra vez a su poética de la familia con la finalidad, supongo, se seguir esa tendencia actual de dramas que adoptan el metacine como un accesorio narrativo para hablar sobre lazos rotos de familias, como ocurre por ejemplo en Valor sentimental (Trier, 2025). Por alguna extraña razón, las dos horas que paso viendo sus imágenes me dejan con la impresión de que es un drama que cuenta con actuaciones sobrias de Javier Bardem y Victoria Luengo, pero cuya narrativa es particularmente irregular examinando la culpa, el perdón y la herida paternofilial.
La trama gira en torno a Esteban Martínez, un director de cine consagrado cuyo prestigio convive con un pasado de excesos y violencia, y su hija Emilia, actriz en horas bajas a la que no ve desde hace más de trece años y a la que le ofrece el papel principal de su próximo proyecto, una película titulada Desierto ambientada en el Sáhara de la década de 1930, con el pretexto de ayudarla a relanzar su estancada carrera como actriz y desenterrar las viejas heridas que nunca cicatrizaron del todo.
Esta premisa, en un principio, tiene un arranque que me resulta interesante al esquematizar el reencuentro entre padre e hija sobre las fórmulas del drama sobre una familia disfuncional explicado a través de la representación cinematográfica. Sin embargo, el guion suele estropear el desarrollo de los personajes al mantener sus acciones bajo una rutina de situaciones reiterativas que, a menudo, nunca abandona la circularidad de obviedades efectistas y diálogos expositivos sobre el pasado.
En este sentido, las escenas se construyen sobre un campo dialógico que debilita la estructura narrativa lentamente a través de las conversaciones de Esteban y Emilia para tratar reparar el daño causado por su irresponsabilidad paternal. Se presentan como un estudio paternofilial marcado por el abandono, el patriarcado, la dificultad de perdonar y la imposibilidad de un relato compartido; entendido ahora como el debilitamiento afectivo de un padre que anhela redención y ha llegado demasiado tarde para mostrar la empatía necesaria para ser perdonado por la hija que dejó por cuestiones personales (se entiende que Esteban abandonó a su familia porque la relación que tenía con la madre de Emilia en aquel entonces fue el producto de prejuicios raciales y dinámicas de poder en el rodaje de una película).
Sin embargo, el vínculo del padre y la hija funciona también, a modo de intertextualidad, como un paralelismo que interroga de forma implícita las herencias del colonialismo impuestas por los españoles sobre los pueblos marroquíes, donde la película dentro de la película sirve de memoria histórica para desplazar el conflicto hacia un subtexto sobre crisis no resueltas y subjetividades subordinadas con las corrientes migratorias del presente. Este planteamiento, por añadidura, me parece demasiado rebuscado porque no logra cohesionar sus declaraciones discursivas lejos de su maniqueísmo facturado por la acumulación de capas simbólicas de carácter progresista.
Al margen de esta discursividad, la actuación de Bardem me parece creíble cuando emplea sus gestos y su registro expresivo para interpretar a Esteban como un hombre autoritario acostumbrado a controlar el set pero incapaz de gestionar su vida privada por sus fragilidades, alcanzando su punto fuerte en la larga secuencia donde reprocha a sus actores. Luengo, por su parte, arroja algunos apuntas expresivos al interpretar a Emilia como una mujer herida y a la vez ambiciosa que expresa su malestar con la mirada y los silencios.
En términos generales, la dirección de Sorogoyen dimensiona la psicología
de los personajes a través del primer plano, la elipsis, el sonido
diegético, el fuera de campo, el sobreencuadre, y, ante todo, la
combinación de formatos (digital, 35 mm, 16 mm, blanco y negro) y
relaciones de aspecto. Estos elementos formales añaden algo de pericia a
la puesta en escena, pero, en última instancia, solo quedan como la suma
de un ejercicio estético bastante pretencioso, en un drama que avanza a
ritmo letárgico durante 135 minutos de discusiones banales.
Streaming en:
Título original: El ser querido
Duración: 2 hr. 15 min.
País: España
Director: Rodrigo Sorogoyen
Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Música: Olivier Arson
Fotografía: Álex de Pablo
Reparto: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Marina Foïs, Raúl Prieto
Calificación: 6/10






