En medio de las tendencias actuales de la cultura popular, consigo ponerme al día con el visionado de Obsesión, la película de terror del director y youtuber Curry Barker, que ha sido un éxito singular con un presupuesto limitado de apenas $750 mil dólares. Los 118 minutos que dura me obligan a razonar lo necesario como para hacerme saber que no es lo que me vendieron porque, francamente, encuentro que es un thriller psicológico de terror que aparenta originalidad, pero cuyo núcleo narrativo se vuelve algo superficial y redundante al pretender explorar los límites del deseo, el consentimiento y la codependencia de las relaciones.
La trama sigue a Baron "Bear" Bailey, un joven inseguro que compra un objeto que promete conceder cualquier deseo llamado "Sauce de un Deseo", con el fin de conquistar a su amiga Nikki luego de una cita en un bar con sus colegas del trabajo Ian y Sarah, pero cuya vida se convierte en una pesadilla al pedir el deseo de que Nikki lo ame más que a nadie en el mundo, un acto que lo conduce a tener una relación tóxica con ella que pronto se desintegra por la obsesión, la mentira y la locura.
En general, esta premisa me resulta en principio un poco original por la manera en que Barker estructura el asunto sobre las fórmulas del thriller psicológico y el terror sobrenatural de posesiones. El problema fundamental, no obstante, es que el guion de Barker comete el error de descuidar el desarrollo de los personajes más allá de las obviedades descriptivas que impulsan el conflicto y, a menudo, opta por colocarlos en unas situaciones previsibles que dejan el rastro del inconsistencia entre diálogos expositivos a puerta cerrada que tienden a ser banales. El escalofrío no lo siento. Hay romance, gore, discusiones, vómito, sudor, miedo, heces, muerte, sexo, gratuidad.
Sin embargo, la narrativa me parece aburrida porque, entre otras cosas, solo utiliza a los personajes como marionetas discursivas de un comentario progresista sobre el consentimiento, la masculinidad tóxica y la fragilidad de la identidad, entendido como la obsesión siniestra de un individuo timorato que se aprovecha de una "sustancia" para seducir a la chica que le gusta antes de ser moralmente castigado por su actitud de acosador. Esto es específicamente cierto porque Bear pone a Nikki en un pedestal y se deja manipular por ella con la esperanza de conseguir su afecto en una relación romántica, pero al caer víctima de sus propios temores y la baja autoestima, recurre a la manipulación barata de seducirla en secreto tomando ventaja del objeto sobrenatural para usarla como objeto del deseo, quedando en el papel de un agresor y violador al aprovecharse de Nikki sin su consentimiento. Por desgracia, esta lectura es demasiado maniquea porque, en efecto, coloca al hombre blanco como el victimario y la muchacha latina como la víctima sin responder a interrogantes sobre sus acciones morales, señalando con el dedo sin ofrecer complejidad ni ambigüedad.
Al margen de esto, la actuación de Michael Johnston es algo decente al comunicar con sus gestos la inseguridad de un muchacho engañado por sus propias fantasías masculinas como simp, aunque su personaje es unidimensional. Inde Navarrette, en cambio, me parece una revelación notable cuando emplea su expresividad para transmitir la histeria, el shock, el griterío y la obsesividad de una mujer psicopática, robándose cada escena en la que pone de manifiesto el comportamiento errático y obsesivo de Nikki.
La dirección de Barker consigue encuadrar a sus actores, por lo menos, en una puesta en escena que deposita algunas virtudes en el uso del sobreencuadre, la elipsis, el fuera de campo, el primer plano, los decorados herméticos y las atmósferas claustrofóbicas fotografiadas por Taylor Clemons con una particular atención a los puntos de iluminación en las escenas de interiores. Barker también permite que se escuche la banda sonora electrónica de Rock Burwell. Ninguno de estos elementos, desafortunadamente, logran sacar a su película de los clichés desgastados y de los facilismos habituales del terror para dummies.
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Título original: Obsession
Duración: 1 hr 48 min
País: Estados Unidos
Director: Curry Barker
Guion: Curry Barker
Música: Rock Burwell
Fotografía: Taylor Clemons
Reparto: Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson, Megan Lawless, Andy Richter
Calificación: 5/10






