El fin del mundo, dirigida por August Blom para la productora danesa Nordisk Film, es una película muda que constituye, dicho sea de paso, una de las primeras incursiones en el subgénero del cine de catástrofes. Está firmada con un guion de Otto Rung. Y además se dice que, en el momento de su estreno, atrajo a una gran audiencia por los temores causados durante el paso del cometa Halley seis años antes y los disturbios que se vivían durante la Primera Guerra Mundial.
Como drama mudo de ciencia-ficción tiene algunas cosas aceptables que se manifiestan, a menudo, en los efectos especiales adoptados por Blom para reflejar la catástrofe mundial, pero su narrativa es particularmente superficial mostrando las histeria de los personajes, dejándome con la sensación de que le falta algo de profundidad para ampliar la síntesis discursiva sobre el choque de clases.
La trama reúne a varios personajes —dos astrónomos, un empresario rico, un capataz, dos hermanas, un campesino— alrededor del conflicto generado cuando unos científicos descubren un cometa en curso de colisión con el planeta Tierra, mientras un millonario llamado Frank Stoll aprovecha el pánico para especular en el mercado bursátil y manipular a la prensa para ocultar la noticia al pueblo.
En general, esta premisa sencilla edifica el argumento estableciendo las pautas del cine de catástrofes, en la que un grupo de personas intenta sobrevivir a un cataclismo inevitable en medio del pánico colectivo. Sin embargo, el guion me parece bastante débil porque, por añadidura, no se toma la molestia de desarrollar a los personajes lejos de las descripciones triviales que impulsan sus motivaciones entre los intertítulos, además de que reduce las acciones de todos a una serie de situaciones predecibles arregladas sobre dilemas amorosos, intrigas financieras y cálculos científicos.
Debido a esto soy incapaz de contener la abulia que me causa ver la investigación de los astrónomos para determinar la trayectoria del cometa y emitir un comunicado alertando sobre el impacto del cometa; la vida cotidiana de la familia del capataz West y sus dos hijas: la virtuosa Edith y la impulsiva Dina; la avaricia del magnate Stoll antes de casarse con la caprichosa Dina y especular en la bolsa para aumentar su riqueza; el día del juicio en el que los ricos y los pobres se enfrentan antes de la hecatombe.
La primera mitad se desarrolla como un melodrama convencional centrado en los conflictos románticos y los estereotipos sociales, con un ritmo que dilata innecesariamente la introducción del elemento catastrófico. La segunda, en cambio, muestra la histeria masiva de una manera apresurada que solo coloca a los personajes como fichas en un tablero con la finalidad, supongo, de esclarecer un comentario social trillado y maniqueo sobre la presunta "lucha de clases" que se observa entre los pobres y los ricos en la estructura económica del capitalismo, donde el cometa ejerce una función simbólica que, de igual modo, metaforiza el sufrimiento de la gente frente a las consecuencias de la guerra, cayendo a veces en clichés morales simplistas y un tono didáctico que resta valor al asunto científico.
Al margen de esto, la actuación de Olaf Fønss me resulta decente al ejercer su registro expresivo para interpretar a un hombre megalómano e inescrupuloso, a pesar de que su personaje queda reducido a la figura de un villano caricaturesco.
La dirección de Blom, entre otras cosas, consigue depositar algunas de sus virtudes en los decorados de los escenarios y, ante todo, en los efectos especiales que reflejan su ambición visual para representar el caos del desastre natural en las secuencias impactantes de inundaciones, incendios y paisajes desolados de destrucción, utilizando lluvias de chispas de fuego y cortinas de humo en los grandes planos generales. Técnicamente, Blom permite que estas secuencias, encuadradas con la fotografía de Louis Larsen, transmitan una sensación de escala épica y terror existencial en locaciones reales, aunque, por desgracia, son insuficientes para elevar su relato postapocalíptico regular sobre la fragilidad humana.
Streaming en:
Título original: The End of the World (Verdens Undergang)
Duración: 1 hr. 17 min.
País: Dinamarca
Director: August Blom
Guion: Otto Rung
Música: N/A (muda)
Fotografía: Louis Larsen, Johan Ankerstjerne
Reparto: Alf Blutecher, Olaf Fønss, Johanne Fritz-Petersen, Frederik Jacobsen, Ebba Thomsen
Calificación: 6/10






