Sibyl, el tercer largometraje de la directora francesa Justine Triet, es una película que trata de presentarse como un drama psicológico que explora las digresiones entre la ética profesional y la crisis creativa. En la superficie, ofrece una actuación particularmente decente de Virginie Efira, pero, en general, como drama pierde el registro psicológico cuando cae en una inercia de exposición narrativa que no sabe bien lo que desea contar sobre la crisis creativa de la mujer.
La trama sigue la existencia de Sibyl, una psicoterapeuta que retoma su primera pasión: la escritura, disponiéndose a escribir una novela que le permita olvidar las responsabilidades maternales y profesionales que aparentemente la "asfixian", aunque su vida cambia por completo al obsesionarse con Margot, una actriz joven con problemas que le sirve como fuente de inspiración.
En principio, esta premisa concibe la narrativa dentro de los marcos habituales del drama psicológico al presentar el descenso al abismo de una mujer agobiada por la cotidianidad, donde la simbiosis con la otra altera su percepción de la realidad. Sin embargo, la estructura se vuelve desigual porque, entre otras cosas, el guion no desarrolla la personalidad de Sibyl y, a menudo, opta por mostrar sus acciones sobre una serie de situaciones predecibles que nunca sale de la circularidad de frustraciones personales y diálogos a puerta cerrada.
Esto tiene como resultado una narrativa errática que, por añadidura, se vuelve terriblemente anodina entre las relaciones adúlteras que Sibyl mantiene con otros hombres; los flashbacks de Sibyl sobre los vínculos familiares y las relaciones románticas fallidas; las conversaciones privadas que Sibyl sostiene con Margot como parte de las sesiones terapéuticas en el consultorio; el rol de Sibyl como testigo de la crisis de Margot en el rodaje de una película; el delirio de Sibyl que lentamente borra las fronteras entre lo real y lo ficticio.
Triet intenta entretejer múltiples líneas temporales para narrar las desdichas de la psicoterapeuta, pero el pulso dramático se diluye por la falta de cohesión del relato que, por desgracia, se convierte en un cúmulo desordenado de subtramas que compiten entre sí, sin que ninguna alcance verdadera resonancia o profundidad psicológica.
Además, el barullo dimensiona el conflicto de Sibyl de una manera superflua cuando interroga el poder, la manipulación y la responsabilidad ética, dejando todo en un epicentro acomodaticio al mostrar la desrealización de una psicoterapeuta que, como madre ausente y hermana manipuladora, abandona su práctica para retomar su vocación como escritora mientras se obsesiona con la paciente, utilizando sus confidencias como material para su novela. Este discurso busca subrayar, en su militancia feminista, el asunto de la emancipación femenina desde la óptica de una mujer que se aleja de los roles socialmente normalizados y cruza repetidamente límites graves al involucrarse en la vida de la otra, aunque carece de complejidad porque Triet no profundiza en las implicaciones morales de esta transgresión.
A pesar de esto, la interpretación de Efira me parece aceptable cuando ejerce su cuadro expresivo para exhibir los dilemas de una mujer inestable, ex alcohólica y emocionalmente inmadura, aunque sus decisiones parecen impulsadas por caprichos del guion. A su lado, Adèle Exarchopoulos tiene sus momentos como el arquetipo de la actriz vulnerable e histérica, pero su arco es vacío. El resto del elenco es olvidable, pero Sandra Hüller se roba sus escenas como la directora de la película dentro de la película.
La dirección de Triet suele encuadrar a estas actrices en una puesta en escena que aprovecha los escenarios modernos, el sonido diegético, el sobreencuadre y el primer plano para tratar de profundizar en la protagonista, pero carece de la precisión necesaria para sostener el caos narrativo y no logra construir una atmósfera que acentúe el creciente descontrol. Su drama pretencioso, en última instancia, me produce la sensación de que no sabe con exactitud lo quiere relatar sobre las fragilidades femeninas, confirmando las limitaciones en esta etapa de su filmografía.
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Título original: Sibyl
Año: 2019
Duración: 1 hr. 41 min.
País: Francia
Director: Justine Triet
Guion: Justine Triet, Arthur Harari
Música:
Fotografía: Simon Beaufils
Reparto: Virginie Efira, Adèle Exarchopoulos, Gaspard Ulliel, Sandra Hüller
Calificación: 4/10






