El crimen del canario, conocida también como ¿Quién la mató?, es una película de Malcolm St. Clair que constituye, en cierta medida, la primera entrega en la saga del detective Philo Vance protagonizada por William Powell, basada en la novela homónima de S.S. Van Dine. Fue producida inicialmente como una película muda, pero tras finalizar la producción los ejecutivos de Paramount buscaron convertirla en sonora para seguir las tendencias de la industria en los inicios del cine sonoro, donde los estudios de Hollywood procesaban la conversión de una cinta muda en sonora simplemente agregando algunas escenas nuevas y doblando al elenco sobre escenas previamente rodadas del material mudo. Esto hace que sea una película talkie temprana que se beneficia, hasta cierto punto, de una actuación convincente de Powell, poco antes de avanzar a un ritmo plomizo que debilita su narrativa sobre asesinato y misterio whodunit.
La trama sigue a Vance como un detective aficionado que coopera con la policía para resolver el caso de homicidio de Margaret O'Dell, una corista conocida como "The Canary", que es encontrada muerta en la habitación de su hotel luego de intentar chantajear al rico señor Spottswoode para casarse con su hijo Jimmie.
Esta premisa, en un principio, tiene un comienzo interesante que se muestra por la forma en que St. Clair adopta las fórmulas del drama criminal y el suspenso detectivesco de carácter whodunit, donde el detective privado examina las pistas de la escena del crimen para deducir con lógica cuál de los sospechosos es el asesino.
Sin embargo, el guion no se toma el tiempo necesario para profundizar en el desarrollo del protagonista más allá de las motivaciones que lo describen como detective astuto y, a menudo, opta por mantener el asunto suspendido en una inercia de situaciones expositivas en la que abundan los diálogos manidos y los facilismos. Todo ello se comienza a sentir pesado en las escenas que se alargan sobre las conversaciones de la señorita fatal al recurrir al chantaje de los hombres obsesionados con ella; el análisis de la evidencia forense donde Vance reconstruye los acontecimientos usando solo sus cualidades deductivas frente al fiscal del distrito y el sargento de policía; el largo interrogatorio en el que Vance interroga a los sospechosos; el juego de póker coordinado por Vance para analizar el comportamiento y dar con el culpable.
El conflicto se resuelve a un ritmo letárgico que se estira entre asesinatos, llamadas, sospechas, chantaje, mentiras, muerte. Y las irregularidades narrativas casi no ofrecen golpes de efecto que sean atrapantes lejos de la resolución predecible del crimen.
La actuación de Powell, al menos, me parece particularmente creíble por la manera en que interpreta a Vance como un detective audaz, cínico, taciturno, que deduce la conducta de los demás con solo observar atentamente el entorno. Louise Brooks, por su parte, ofrece algunos momentos como la femme fatale glamurosa del corte bob que seduce y chantajea a los hombres, aunque solo se aprecia su mímica gestual muda, pues su voz fue doblada por Margaret Livingston debido a su negativa a participar en grabaciones sonoras.
En términos generales, St. Clair dirige la puesta en escena —en colaboración con Frank Tuttle, al que Paramount contrató para que la rehiciera como sonora— con una eficacia que se manifiesta en las decisiones que incorpora en los decorados de los escenarios elegantes, el diseño de vestuario, el plano subjetivo, el fuera de campo, los intertítulos y el plano americano, así como en el uso particular del plano detalle. La fotografía de Cliff Blackstone y Harry Fischbeck, de igual modo, encuadra las escenas interiores con una iluminación casi expresionista y algunas modalidades del encuadre móvil. El uso del sonido diegético tiene, con ironía, una función narratológica. Estos elementos, en última instancia, dan una idea de las posibilidades tempranas del sonido en el cine, pero, desafortunadamente, no evitan que película se mantenga en la zona regular del whodunit.
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Título original: The Canary Murder Case
Duración: 1 hr. 19 min.
País: Estados Unidos
Director: Malcolm St. Clair, Frank Tuttle
Guion: Albert S. Le Vino, Herman J. Mankiewicz, S.S. Van Dine
Música: Karl Hajos
Fotografía: Cliff Blackstone, Harry Fischbeck
Reparto: William Powell, Louise Brooks, Jean Arthur, Charles Lane, Eugene Pallette
Calificación: 6/10






