El argumento se divide en tres segmentos. El primero sigue el viaje de Jeff y Emily, dos hermanos que visitan a su padre aislado en una casa en un pueblo rural de Estados Unidos, donde conversan con él entre silencios incómodos. El segundo muestra a una escritora famosa que vive en una elegante casa en Dublín donde recibe a sus dos hijas, Lilith y Timothea, para conversar sobre sus vidas en el único día del año en que se ven, mientras preparan el té sobre la mesa entre sonrisas protocolarias y las mentiras piadosas que disimulan la vergüenza. El tercero, “Hermana hermano”, presenta la travesía en coche de Skye y su hermano Billy, dos inmigrantes en París que regresan al departamento vacío de sus padres fallecidos, donde revisan fotos y documentos mientras recuerdan las anécdotas de ellos.
El problema fundamental, sin embargo, es que el guion de Jarmusch suele descuidar el desarrollo de los personajes al optar por mantenerlos sobre una circularidad de situaciones rutinarias que, a menudo, intentan revelar los conflictos internos a través de los diálogos expositivos y el relato no iconógeno.
En cada secuencia hay un drama construido por el registro dialógico, pero también un humor seco que casi ni se siente por la falta de ironía, en unos episodios que se alargan en la reiteración sin profundizar en la psicología de los personajes. No hay giros, trama o golpes de efecto. Pero sí hay, no obstante, una intención discursiva que subraya la distancia afectiva entre padres e hijos adultos, la hipocresía de fingir y la imposibilidad de conocer del todo a quienes comparten sangre.
Este discurso, planteado con cierta premura progresista, no lo tomo en serio porque, en su defecto, es demasiado maniqueo al reducir la complejidad de la familia disfuncional a un asunto de movilidad social donde lo material (simbolizado por el Rolex) "divide" al grupo: el dinero, la clase, la apariencia de escasez o de éxito. En "Padre" se habla del egoísmo de un padre que se niega a ser honesto con sus hijos para proteger su estilo de vida irresponsable; en "Madre" se interroga el control y las exigencias que impone una madre frívola sobre sus hijas; y en "Hermana hermano" se denuncia la desigualdad de unos mellizos que sufren el prejuicio de ser inmigrantes en un país europeo. A nivel subtextual, Jarmusch también utiliza esto para dialogar con las nimiedades del cambio climático, la ideología de género e inmigración tercermundista. Pero en cada escena, tiende a convertirlo todo en una urgencia ideológica.
Los actores, al menos, ofrecen actuaciones orgánicas, destacándose en mayor o menor medida Tom Waits, Adam Driver, Cate Blanchett y Charlotte Rampling. La química del reparto funciona y el tono se vuelve natural sin caer en el sentimentalismo fácil.
En términos generales, la dirección de Jarmusch encuadra todo a través de la elipsis, el ralentí, el plano subjetivo, el plano fijo, el sobreencuadre, el picado-contrapicado, el ritmo pausado, el uso proxémico del espacio, el plano detalle (tazas, agua, fotos, cuadros, relojes, libros) y, asimismo, una fotografía de Frederick Elmes y Yorick Le Saux que privilegia la luz natural en unos interiores cuidados. También se encarga de soltar la buena música de su propia banda sonora. Estos elementos son integrados con consistencia en la puesta en escena, pero, por desgracia, no ayudan a elevar la densidad dramática de su propuesta, quedando más bien como una antología regular sobre lo que significa, o no, pertenecer a una familia.
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Título original: Father Mother Sister Brother
Duración: 1 hr. 50 min.
País: Estados Unidos
Director: Jim Jarmusch
Guion: Jim Jarmusch
Música: Jim Jarmusch
Fotografía: Yorick Le Saux, Frederick Elmes
Reparto: Tom Waits, Adam Driver, Charlotte Rampling, Cate Blanchett, Vicky Krieps, Indya Moore, Mayim Bialik
Calificación: 6/10






