En Minions, me encuentro con una película de Pierre Coffin y Kyle Balda que, en cierta medida, se presenta como un spin-off de la saga Mi villano favorito, centrado en los icónicos minions amarillos que siempre hacen travesuras. Al margen de un diseño de animación particularmente pulido, siento que no está a la altura de las antecesoras y, en ocasiones, termina siendo un ejercicio caótico y sin gracia que prioriza hasta la náusea el merchandising de los traviesos amarillentos, durante 90 minutos de metraje que se estiran innecesariamente en medio de gags repetitivos y diálogos ininteligibles.
La trama, ubicada luego de un prólogo que explica los orígenes ancestrales de los minions como seres que existen únicamente para servir a los amos más despreciables de la historia, sigue a tres minions llamados Kevin, Stuart y Bob durante en 1968 al emprender una búsqueda para encontrar un nuevo jefe al que seguir, luego de abandonar su pueblo por la falta de motivación —entristecidos porque siempre terminan matando accidentalmente a sus jefes y ya no encuentran a quien servir—; pero cuya travesía por Nueva York cambia cuando son contratados por Scarlet Overkill, una villana que aspira a robar la corona de la reina de Inglaterra.
En general, esta premisa sencilla establece las bases del conflicto sobre las fórmulas del cine animado de aventuras y la comedia negra slapstick vista en la franquicia de Despicable Me, donde la torpeza de los minions siempre provoca algún accidente que entorpece los planes malévolos de su jefe. Sin embargo, el guion manifiesta sus debilidades al colocar a los personajes sobre un epicentro expositivo que se vuelve demasiado predecible en cada una de las situaciones circulares donde los protagonistas tropiezan, gritan “banana” y destruyen todo a su paso sin que exista un verdadero gancho.
De esta manera, permanezco en completo estado de indiferencia al ver el caos de los minions cuando hacen autostop con una familia de ladrones antes de ir a la convención de villanos; la odisea de los otros minions al intentar viajar por el mundo para encontrarse con sus amigos en NY; la servidumbre de los minions al ayudar a Scarlet para robar la corona imperial de la Reina Isabel II en la Torre de Londres; la perversidad de Scarlet para enviar al calabozo a Kevin, Stuart y Bob antes de que estos escapen.
Hay chistes, persecuciones por calles londinenses, momentos absurdos en la Abadía de Westminster y las famosas escenas en que los minions hablan su famoso lenguaje “minionés” (mezcla de español, inglés, italiano y sonidos guturales), aunque el asunto pasa de ser un gimmick a una tortura auditiva después de los primeros diez minutos. Todo se reduce a humor físico repetitivo: caídas, explosiones, ojos saltones y charloteos. No hay wit, no hay ironía. Además, por la parte discursiva se intenta abordar los temas de la amistad y la lealtad, pero la síntesis se siente forzada porque, entre otras cosas, presenta los síntomas tempranos de esas ideas progresistas de Hollywood que se muestran con cierta urgencia sobre una sinergia de acción bastante rara entre los personajes.
Por lo menos, veo algo de autenticidad en el trabajo de doblaje que deposita Sandra Bullock modulando la voz villanesca de Scarlet, a pesar de ser una villana superficial que solo rellena motivaciones convencionales.
Visualmente, además, los directores consiguen depositar algunas cosas interesantes en el diseño de los personajes y la animación competente que renderiza los distintos escenarios detallados y vintage por los que viajan los minions en los 60. Los directores también permiten que se escuchen algunas canciones pop de los 60 como “You Really Got Me” o “Happy Together” dentro de la lista de reproducción de la banda sonora. Nada de esto, en última instancia, evita que esta película suya, con su superficie plana, suponga lo peor del cine familiar corporativo actual: una franquicia que explota sin creatividad sus propias fórmulas hasta volverse tediosa y aburrida.
Streaming en:
Título original: Minions
Duración: 1 hr 30 min
País: Estados Unidos
Director: Kyle Balda, Pierre Coffin
Guion: Brian Lynch
Música: Heitor Pereira
Fotografía: Illumination
Reparto (voces): Sandra Bullock, Jon Hamm, Michael Keaton, Allison Janney, Geoffrey Rush, Steve Carrell
Calificación: 5/10






