La correspondencia es una película que representa, lamentablemente, uno de los puntos más bajos que he podido ver en la filmografía de Giuseppe Tornatore. Tras pasar dos largas horas, me doy cuenta de inmediato por qué no me llamaba la atención cuando la pasé por alto en el momento de su estreno porque, a decir verdad, me parece un thriller romántico superficial e insoportablemente aburrido de Tornatore, en el que ocurren muy pocas cosas reveladoras fuera de los envíos de correos electrónicos entre Olga Kurylenko y Jeremy Irons, dejándome con una sensación de abulia que me hace cuestionar, en más de una ocasión, en qué estaba pensando el director para escribir semejante guion. Su trama sigue a Amy Ryan, una estudiante de doctorado que trabaja como doble de acción y que, tras una relación amorosa con el profesor de astrofísica Ed Phoerum antes de su muerte repentina, recibe mensajes póstumos —cartas, vídeos, correos electrónicos— que este había preparado para guiarla en su aflicción y en su vida futura. En un principio, esta premisa narrativa es particularmente original cuando sintetiza las fórmulas del drama y el thriller romántico, donde la persona afectada por el desamor trata de solventar dilemas personales en medio de la incertidumbre. El problema central, sin embargo, reside en que el guion no se toma la molestia necesaria para desarrollar a los personajes que presenta más allá de las motivaciones que justifican su aparición, manteniendo sus acciones en una inercia de situaciones rutinarias que nunca escapa de la estructura circular que se queda estancada en una sucesión fatigosa de mensajes recibidos y reacciones cursis frente a la laptop. Por tal razón, soy incapaz de sentir algo por el barullo que surge de la obsesión de Amy para resolver el enigma de los videos y los mensajes en la computadora dejados por el profesor que una vez amó; la labor de Amy como doble de riesgo que ejecuta escenas arriesgadas en los rodajes de películas de acción; la investigación de Amy como si fuera detective para rastrear las pistas de los paquetes recibidos con su teléfono móvil y la computadora portátil; el plan de Amy para comenzar a filmarse confesando cosas de sí misma y su pasado familiar frente a la cámara como si le enviara mensajes de despedida al difunto Ed. Entre todo esto no hay giros ni revelaciones sorpresivas por los facilismos que arreglan el conflicto. Las escenas redundantes pierden ritmo porque, entre otras cosas, se limitan a la circularidad que repite esencialmente el mismo esquema: Amy duda, sufre, recuerda y finalmente acepta una nueva lección de vida al leer las correspondencias que la ayudan a superar el dolor; en un ejercicio carente de pulso dramático que solo funciona en la superficie para elaborar un discurso sobre el duelo, la memoria y la perduración del amor en medio de la incomunicación en la era digital. Las interpretaciones agravan los problemas. Kurylenko, actriz de presencia física indudable, ofrece aquí una actuación rígida y monocorde al interpretar a Amy con un registro expresivo que se mueve entre la estupefacción perpetua y el llanto contenido, sin que logre transmitir matices emocionales convincentes. Irons, por su parte, aparece desperdiciado en contadas secuencias (la mayoría grabadas en cámara de video) y, aunque conserva su elegancia habitual, su rol se reduce a una voz en off didáctica y aforística. La química entre ambos, indispensable en una historia de pasión desbordada, resulta prácticamente inexistente. Desde el punto de vista formal, Tornatore suele encuadrarlos en una puesta en escena genérica en la que apenas hay hallazgos estéticos lejos del uso del sobreencuadre, la fotografía urbana de Fabio Zamarion y la banda sonora olvidable de Ennio Morricone, en una de sus últimas colaboraciones con el director. Lo demás, por desgracia, termina siendo como un telefilme melodramático bastante pretencioso sobre el amor, la superación personal y la aceptación de la muerte.
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Título original: Correspondence (La corrispondenza)
Año: 2016
Duración: 2 hr 02 min
País: Italia
Director: Giuseppe Tornatore
Guion: Giuseppe Tornatore
Música: Ennio Morricone
Fotografía: Fabio Zamarion
Reparto: Jeremy Irons, Olga Kurylenko, Shauna Macdonald
Calificación: 4/10






