Deadpool & Wolverine es una película de superhéroes que establece el ingreso del mercenario bocón al Universo Cinematográfico de Marvel y es, además, una a la que accedo para tratar de encontrar el mismo nivel de diversión que sentí cuando vi Deadpool (Miller, 2016) y Deadpool 2 (Leitch, 2018). Lo que había escuchado hasta ahora es que los fans se volvieron locos con ella hasta el punto de inflar la recaudación a base de múltiples visionados. No obstante, lo que encuentro, después de haberla visto, es una secuela muy aburrida en la que no funciona ni la acción violenta ni los chistes prefabricados de propiedades de Marvel, en dos largas horas en la que soy asaltado por la extraña sensación de que Ryan Reynolds y Hugh Jackman queman metraje para estirar el punto autoparódico, de un multiverso que, francamente, se siente fatigoso como casi todo lo que ha producido Kevin Feige en estos últimos años. De entrada, la trama se sitúa después de los eventos de la entrega anterior y sigue a Wade Wilson, quien luego de ser perseguido por las autoridades que custodian el equilibrio de las líneas temporales, se dispone a utilizar un dispositivo para saltar por universos alternativos para localizar a Wolverine y, entre otras cosas, convencerlo de que sea el reemplazo del Logan que murió en el timeline de la 20th Century Fox y es el causante de la hipotética destrucción de su propio universo. En términos generales, el asunto de Deadpool y Wolverine recurre a las fórmulas previamente establecidas por las predecesoras, en la que el deslenguado mercenario del traje rojo mata a los enemigos en un baño de sangre y discute con un compañero que es diametralmente opuesto a él. En este sentido, la química entre Reynolds y Jackman es especialmente correcta. Uno interpreta de nuevo al antihéroe que liquida a los adversarios con sus pistolas y katanas, mientras lanza un par de one-liners que se acomodan a su necesidad de parodiar todo lo que ve rompiendo la cuarta pared. El otro interpreta a una versión derrotista del solitario Logan que, con su aparente seriedad, se une a la misión para alcanzar la redención y liberarse de la culpa producida por el pasado trágico con los X-Men. Los dos personajes, en su dinámica de obviedades, están motivados a convertirse en héroes sacrificándose en un acto heroico. El problema fundamental, sin embargo, es que la narrativa, en su afán de subvertir estereotipos, es un desorden mayúsculo que busca combinar el humor sarcástico de Deadpool con el enfoque cínico de Wolverine, con un resultado desigual que no termina de hallar su propia forma de integración entre los tiroteos, las explosiones, los chistes sin gracia de la cultura pop y la violencia gratuita que refleja el vacío creativo de los cinco guionistas que reescribieron el guion hasta convertirlo en una criatura mutante acondicionada a la moda del wokismo que tiene secuestrado a Hollywood desde hace ya más de una década con el financiamiento de grandes corporaciones. De esta manera para mí es demasiado fácil quedar anestesiado por la acción acartonada que coloca a los dos antihéroes en el camino de colisión con la villana woke que busca escapar de la dimension baldía para crear un universo con sus propias reglas feministas. Tampoco me provoca ninguna sorpresa los cameos de Elektra, Blade, Gambit, Johnny Storm y X-23. Los personajes secundarios solo funcionan como figuras planas que rellenan descripciones obvias y apenas rascan la superficie de un conflicto que cae en el abismo de las repeticiones banales. El ritmo accidentado comienza a pesarme después de la primera media hora, cuando sospecho de inmediato que las secuencias de lucha sobrecargadas de CGI y las bromas pretenciosas atraviesan un bucle repetitivo que hasta me resulta molesto. El espectáculo cansino que dirige Shawn Levy es, en resumen, un revoltijo del UCM que debió haberse perdido en el multiverso de al lado.
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Título original: Deadpool & Wolverine
Duración: 2 hr. 08 min.
País: Estados Unidos
Director: Shawn Levy
Guion: Shawn Levy, Rhett Reese, Ryan Reynolds, Zeb Wells, Paul Wernick
Fotografía: George Richmond
Reparto: Ryan Reynolds, Hugh Jackman, Emma Corrin, Matthew Macfadyen, Rob Delaney, Morena Baccarin
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