Crítica de la película «1492: conquista del paraíso» (1992)

1492: conquista del paraíso

En 1492: conquista del paraíso, Ridley Scott arrastra algunos registros de la poética naturalista, supongo, para retratar la figura de Cristobal Colón como descubridor del nuevo continente, además de coincidir, a modo de homenaje, con el 500 aniversario del mítico viaje. Las más de dos horas y medias que dura me hace ver paralelismos con Aguirre, la ira de Dios (Herzog, 1971), aunque, desgraciadamente, lo que propone no alcanza ni siquiera para agregarle algo de sustancia a los créditos iniciales. Como épica histórica cuenta con una reproducción auténtica de la época que refleja la atención de Scott por los detalles visuales, pero, en general, su retrato sobre el legendario conquistador se pierde como un barco en el mar y frecuenta lugares comunes que de vez en cuando me sacan unos cuantos bostezos del aburrimiento. El argumento se sitúa en 1492 y sigue la existencia de Colón durante los días en que es un navegante idealista que, luego de convencer a la reina Isabel I de Castilla, obtiene los permisos necesarios de las autoridades para emprender un viaje en barco hacia el oeste con el fin de establecer una nueva ruta para el comercio con Asia y traer de vuelta cantidades suficientes de riquezas en oro para los monarcas. En términos generales, la narrativa conjunta el drama biográfico con la aventura y la épica histórica para ofrecer, dicho sea de paso, una crónica elíptica de algunos de los principales acontecimientos que condujeron al descubrimiento del Nuevo Mundo, pero adoptando un enfoque revisionista que muestra a Colón como un explorador volátil, idealista y desorganizado que, estando motivado por el deber, es incapaz de controlar a los colonos o establecer una administración funcional en las islas conquistadas. El arranque es, desde luego, interesante hasta las escenas en que Colón ejerce su liderazgo en altamar para contener a la tripulación a punto de amotinarse en los interiores de las tres carabelas conocidas como la Pinta, la Niña y la Santa María. Sin embargo, al cabo de un rato me asalta la terrible sensación de que los personajes carecen de desarrollo alguno más allá de las descripciones superfluas del guion de Roselyne Bosch y sus acciones, por lo regular, están acomodadas bajo un aparato de situaciones previsibles que se estiran inútilmente en cada una de las conversaciones a puerta cerrada. Sencillamente hay una ausencia de pulso dramático que está muy presente en el choque de civilizaciones que se da entre los colonos europeos y los nativos locales; las tradiciones culturales de los taínos como tribu con creencias distintas a las europeas; la conspiración del perverso Adrián de Mújica para tomar el poder; la odisea de Colón para mantener el orden entre los colonos rebeldes y los indígenas durante el proceso de colonización de La Española en la ciudad de La Isabela. Dentro del limitado registro expresivo mostrado en esta película, Gérard Depardieu interpreta a Colón como un hombre ambicioso y moralista, que anhela explorar para descubrir territorios inexplorados, pero que a menudo recurre a las falsas promesas que debilitan su liderazgo. A veces me da la impresión de que casi no se sabe quién es Colón lejos del lado didáctico rebuscado que lo subraya como aquel explorador devoto, responsable y visionario que me enseñaron en el colegio. La escasa complejidad del personaje junto a los secundarios estereotipados del reparto se complementa, al menos, por los valores estéticos que Scott sintetiza en la puesta en escena a través de los decorados, el vestuario, la reproducción del período y las atmósferas visualmente absorbentes que se dejan notar en un par de planos. La banda sonora de Vangelis, de igual forma, es integrada con consistencia en algunas escenas clave, especialmente su leitmotiv de progresión armónica y sintetizadores que evoca sobre mis oídos una extraña sensación de triunfo. Todo lo demás, en su ucronía simplista, se hunde como una embarcación de vela en un viaje oceánico.


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Ficha técnica
Título original: 1492: Conquest of Paradise
Año: 1992
Duración: 2 hr. 34 min.
País: Reino Unido
Director: Ridley Scott
Guion: Roselyne Bosch
Música: Vangelis
Fotografía: Adrian Biddle
Reparto: Gérard Depardieu, Armand Assante, Sigourney Weaver, Loren Dean, Ángela Molina, Fernando Rey, Michael Wincott
Calificación: 5/10

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