Crítica de la película «Macbeth» (1971)

Macbeth

En Macbeth, Roman Polanski recupera algunos rastros de su poética de la violencia para adaptar en el cine, supongo, la popular obra teatral de Shakespeare que ha conmocionado a millones a lo largo de los siglos. Su versión, que tuvo problemas para hallar financiación con los estudios por su carácter violento y oscuro, parece casi como una carta de despedida, en la que descarga sus obsesiones personales y la enorme culpa para hacer frente al publicitado asesinato de su esposa embarazada, Sharon Tate, en manos de la familia Manson. Su largo metraje de dos horas y media me obliga a razonar lo suficiente como para saber que se trata de una de las películas tibias de su filmografía. Por momentos, es una épica histórica en la que Polanski mantiene un tono atmosférico y violento, pero, francamente, casi no hay fuerza en los soliloquios shakesperianos y los personajes, a menudo, son tan planos como la hoja de una espada. Su argumento se ambienta en la Edad Media y sigue a Macbeth, un general que es ascendido al título de Barón de Cawdor por el rey Duncan luego de su victoria en una batalla y que, luego de atestiguar las profecías de tres brujas junto a su amigo Banquo, es instigado por su esposa, Lady Macbeth, para invitar al rey a una fiesta en su castillo y conspirar para asesinarlo sin que nadie lo sepa, con el fin de tomar la corona que no le pertenece como rey de Escocia. En términos generales, la narrativa de Polanski opta por sintetizar la tragedia de Shakespeare bajo los estándares genéricos de la épica histórica, mostrando las conspiraciones palaciegas que deshumanizan al monarca corrompido por su ambición en los interiores de su castillo y donde, dicho sea de paso, lo soliloquios arrojados por la voz en off subrayan los temores y las dudas que lo gobiernan tanto a él como a su esposa. Hay traición, sospechas, oportunismo, asesinato, muerte, pesadillas, duelos sangrientos y conversaciones a puerta cerrada sobre los asuntos monárquicos cuando Macbeth comienza a temer una posible usurpación por parte de sus súbditos más leales. El problema fundamental, no obstante, es que las acciones de los personajes se reducen a una serie de situaciones predecibles que no contienen ningún grosor dramático y, por lo regular, justifican su presencia como la de unos autómatas teatrales que solo ocupan un lugar en el espacio para recitar diálogos shakespearianos, como si se tratara de un ensayo para una clase de teatro. De esta manera, me quedo completamente anestesiado por la falta de gancho que hay detrás de los planes maquiavélicos de Macbeth para mantenerse en el poder a como dé lugar; el asesinato de Banquo arreglado por dos asesinos en el bosque; los banquetes en la corte del rey en el que Macbeth es atormentado por los fantasmas; los rituales proféticos de las brujas ancianas que se dedican al negocio de engañar a los reyes; el declive psicológico de Lady Macbeth que la envía al abismo de las alucinaciones y la depresión. Además, la actuación de Jon Finch como Macbeth carece de un registro expresivo que sea convincente para acentuar la psicología del personaje y luce, en más de una ocasión, como alguien que actúa a desganas para cobrar un cheque. Lo mismo sucede con Francesca Annis como la desabrida Lady Macbeth. Lo único que destaco, entre otras cosas, es la estética con la que Polanski recrea la época medieval a través del vestuario, los decorados en el castillo de Lindisfarne, el uso dinámico del encuadre móvil y, ante todo, las panorámicas del gran plano general en las que Gilbert Taylor crea atmósferas grisáceas que reflejan la oscuridad que se cierne sobre el relato. La banda sonora de Third Ear Band es, de igual modo, acertada con su mezcla de música electrónica con cuerdas, tambores de mano e instrumentos de viento-madera. Todo lo demás, por desgracia, no le hace justicia al clásico shakesperiano sobre el poder.


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Ficha técnica
Título original: The Tragedy of Macbeth
Año: 1971
Duración: 2 hr. 20 min.
País: Reino Unido
Director: Roman Polanski
Guion: Roman Polanski, Kenneth Tynan
Música: The Third Ear Band
Fotografía: Gilbert Taylor
Reparto: Jon Finch, Francesca Annis, Martin Shaw, Nicholas Selby, John Stride
Calificación: 5/10

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