Crítica de la película «Ulises» (1954)

Ulises

Ulises es una película de aventuras en la que, dicho sea de paso, el director italiano Mario Camerini adapta una parte del poema épico, "La odisea", de Homero, para tratar de ajustarse, supongo, a las tendencias de la época de oro del cine péplum de los años 50 que fue capitaneada por las superproducciones de Dino De Laurentiis y Carlo Ponti. Está también codirigida por Mario Bava, aunque este, en última instancia, no tuvo créditos por su breve secuencia. El rato de más de hora y media que paso viendo sus escenas no convencen lo suficiente como para darle el visto bueno porque, a pesar de los valores de producción y de un rol convincente de Kirk Douglas, tengo la impresión de que la epopeya de espada y sandalia carece de gancho y, en general, frecuenta lugares comunes que le quitan la sorpresa a la odisea fantástica del héroe legendario. El argumento, situado varios años después de la guerra de Troya, tiene como protagonista a Ulises, un guerrero griego que es encontrado a orillas de una playa por la princesa Nausicaa en isla de Feacia y que, tras sufrir de una amnesia que le impide recordar su nombre, es elegido por el rey Alcínoo para casarse con su hija, sin embargo, a medida que se acerca el matrimonio recuerda frente al mar los días de gloria en que navegaba con su leal tripulación en un barco que por la tormenta se desvía de su curso durante un viaje de regreso a Ítaca. En términos generales, la narrativa se acomoda sobre dos conflictos paralelos que luego se unifican. Por una parte, muestra el caos en el palacio del rey de Ítaca que surge por la horda de pretendientes que cortejan a Penélope, la esposa de Ulises que, junto a su hijo Telémaco, espera pacientemente a que su marido regrese del fatídico viaje, mientras rechaza los excesos del déspota Antinoo. Por la otra, presenta a Ulises como un hombre que, a través de la analepsis, rememora el pasado que lo ha conducido a perder su identidad, en una odisea que lo lleva a distintos lugares que ponen a prueba su ambición como guerrero de estirpe temeraria, entre los que se encuentra la profanación del templo de Neptuno durante el saqueo de Troya; el desembarco junto a sus leales soldados en una isla desconocida en la que engaña con uvas al cíclope gigantesco llamado Polifemo que los encierra en su cueva; el reto de resistir el seductor canto de las sirenas mientras está atado al mástil del barco; el hechizo sufrido en la caverna de la bruja Circe que convierte a sus subordinados en cerdos y lo pone en contacto con los espíritus de los héroes de la guerra (Aquiles, Héctor, Agamenón, y Áyax). Si bien algunas de estas secuencias mantienen el pulso de su sentido fantástico, por momentos me asalta la sensación de que el viaje es predecible y las acciones de los personajes, por lo regular, se reducen a discusiones triviales que funcionan solo para liberar situaciones redundantes. Hay unos cuantos facilismos en las escenas de combates. A pesar todo, hallo algo de credibilidad en la actuación de Douglas, sobre todo cuando utiliza su registro expresivo y la pericia física para mostrar a Ulises como un héroe arrepentido que cae en desgracia como producto de la codicia y sus ambiciones personales. Douglas tiene cierta química con Silvana Mangano, quien interpreta aquí a dos mujeres opuestas. Y su presencia eclipsa incluso la breve aparición de Anthony Quinn como el antagonista estereotipado. Camerini, por otro lado, suele encuadrarlos en una puesta en escena que se destaca, ante todo, por los detalles que se subrayan con fuerza a través del vestuario y los decorados de un diseño de producción, así como por los efectos especiales que transforman con autenticidad algunos de los pasajes homéricos. La música de Alessandro Cicognini también se deja sentir en algunas escenas puntuales. Todo lo demás, como épica mitológica, luce algo apresurado.


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Ficha técnica
Título original: Ulysses (Ulisse)
Año: 1954
Duración: 1 hr. 34 min.
País: Italia
Director: Mario Camerini
Guion: Franco Brusati, Mario Camerini, Ennio De Concini, Hugh Gray, Ben Hecht, Ivo Perilli, Irwin Shaw
Música: Alessandro Cicognini
Fotografía: Harold Rosson, Clyde De Vinna 
Reparto: Kirk Douglas, Silvana Mangano, Anthony Quinn, Rossana Podestà
Calificación: 6/10

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